Una Mujer Estresada

Lo que empezó siendo el diario de una mujer muy, muy estresada ha acabado convirtiéndose en la mejor terapia de grupo que podría haber encontrado. ¡Así que gracias por formar parte de nosotros! Espero poder ayudar a descargar vuestras tensiones y, de vez en cuando, arrancaros alguna que otra sonrisa, que nunca sobran :)

Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2005.

08/09/2005

180º

Pianista-.jpgHabía sido un pésimo jugador. Lento, indeciso, arrastraba los pies sobre el tablero siempre retrasando la mudanza a una nueva casilla. Hasta que un día entre arrastre y arrastre cayó de bruces y por fin reaccionó. Todo dio un giro radical. Creía haber encontrado algo nuevo que le ayudaría a mejorar sus movimientos, eso que los hijos del quattrocento bautizaron como perspectiva. Y ahí estaba, todo un experto saltando de casilla en casilla con una agilidad pasmosa, jamás echando de menos las viejas partidas ni parándose a pensar en la actual. Ya empezaba a planear la siguiente jugada, cuando de pronto:

¿No sabes bailar una nana?

Y esquivando, esquivando... ¿la casualidad más estúpida y remota que alguien pueda imaginar? Sí, esa. Pues esa le ha puesto en jaque. “Venga, no digas tonterías”. Y un beso en la nuca frenado por un frío y seguro “Jamás digo tonterías”.

- Será cantar una nana, ¿no?
- No, bailarla. Fred Astaire las bailaba


¿Cómo?. Ella suspira. Sonríe, y el aliento recorre las hebras del flequillo como sus dedos el teclado del Steinway & Sons que nunca había sido suyo. El cómodo sillín de pianista gira y responde: Con arena. La arena de un enorme cenicero de hotel.

¿Arena?

Despega un caramelo de su celofán y empieza a acariciar el principio de una melodía de Bach que no tocaba desde los quince. Ya ha olvidado su nombre pero no sus primeras notas. Veía a su padre tocarla cientos de veces en ese mismo Steinway. Ella lo había intentado otros cientos de veces más, pero la impotencia de sus pequeños e inútiles dedos nunca le permitió hacerlo correctamente.

Yo no puedo hacer eso, no soy Fred Astaire. Sus pies descalzos pulsaron con fuerza la superficie helada de dos pedales, tal y como solía hacer cuando la rabia la invadía tras confundirse en una nota. Pellizó entre los dedos pulgar e índice la redondez del fino metal. Yo tampoco soy pianista, pero este piano es parte de mi

- No te entiendo
- Lo sé. Yo misma no acabo de entenderme del todo


Sólo su contrincante, su adversario en si aunque no se atreviera a enfrentarlo, le había susurrado telepática, involuntariamente aquella vieja melodía. Algo que le había sido tan sencillo perder como recuperar en aquel preciso instante. Arena, imaginación, cinco antiguas notas, un sombrero de copa... el fin de su eterna estrategia. Se levantó, se puso unos zapatos. Salió a la calle decidida a volver a ser ella misma, a gritar que había vuelto (tonterías incluidas).

Y movió ficha
08/09/2005 02:07 Enlázalo. Hay 8 comentarios.

09/09/2005

Bibliotecas en la calle

Bookcrossing.jpgAcabo de echar el vistazo al blog de una amiga y he descubierto algo que me ha sorprendido. Resulta que existe una especie de club de lectura callejera en el que la gente etiqueta uno de sus libros y lo olvida estratégicamente en algún lugar de su ciudad para que otros lo lean.

Como no podía ser de otra forma, esta biblioteca "pública" tan original empezó en EEUU. Pero no os sorprendáis si un día os sentáis en la marquesina del autobús y véis un libro con una etiqueta que diga "Book-Crossing España". ¿Qué hacer entonces? leerlo, comentarlo en la web de Book-Crossing España y volver a olvidarlo voluntariamente en algún lugar de tu ciudad para que otros tenga la oportunidad de leerlo.

Apuesto que muchos os estáis preguntando "¿y si alguien choriza el libro? vaya movida dejar un libro lirado por la calle". Sí, es cierto, hay riesgos de que te lo tanguen pero estoy segura de que todos tenemos un libro en la estantería al que no hacemos ni puñetero caso.

Y en la era de la informática y de los libros electrónicos ¿no es mágico encontrarse a Madame Bovary abandonada en un banco del parque? :)

Últimos olvidos para los estresados más habituales:

- En A Coruña
- En Sevilla
- En Santiago
- En Valencia
- En Boston
- En Madrid
09/09/2005 00:38 Enlázalo. Hay 8 comentarios.

12/09/2005

Cambio de estaciones

Galeria-.jpgLa ciudad retoma su temperatura habitual, la claridad del día disminuye. El cielo se enfurruña porque hay que volver al colegio, o simplemente empezarlo. Recuerdo la primera vez. Las escaleras se perdían en las alturas, todos entraban y salían... yo no conocía a nadie y esas repipis no me dejaban saltar a la comba. En fin, acabé jugando al equipo-A con los niños, que era mucho más divertido.

En Galicia el otoño suele adelantarse, pero nunca al mismo tiempo para todos: cada uno tiene una forma especial de darse cuenta. Por ejemplo, un día sales de la piscina del Campus Sur sientiendo cómo el pelo mojado te congela poco a poco la cabeza y... ves una hoja en el suelo. La coges, la haces girar varias veces pellizcando el tallo entre los dedos y piensas: ¿habrá llegado?

Al llegar a casa te tomas un antigripal (claro, porque lo de volver empapada ha sido muy mala idea). Te secas la cabeza con una toalla porque el miedo de fundir secadores extranjeros en corrientes que no son la suya puede contigo. Decides darte un homenaje, un cigarrillo sólo esta tarde, un buen libro, un capuchino. Caminar descalza por una galería de madera sin barnizar. Observas el convento de Ante-Altares, saludas al capellán que también ve llover desde su balcón (genial, ahora pensará que eres una mala mujer que fuma tabaco y bebe café). Echas de menos unas magdalenas de la madre abadesa o una tarta de almendra. La chimenea, el campanario, el claustro. Las torres de la catedral. Un dong, dong, dong... así hasta siete.

La corriente sube por las juntas del palosanto sin barnizar y se te cuela entre los dedos de los pies. Ahí abajo las piedras de la calle de antealtares descansan entre tristes y mojadas, una rayuela de tiza se deshace poco a poco en la calzada. Tu subconsciente ruega por unos calcetines aunque aún no te des mucha cuenta. Estás absorto, pensando en aquellas palabras:

Todo era mentira. Cada sonrisa ocultaba un bostezo de aburrimiento, cada alegría una maldición, todo placer su hastío, y los mejores besos no dejaban en los labios más que un irrealizable deseo

Un qué triste y una calada. No me creo que la vida sea así... ¿o sí?. Quizá sea todo tan previsible que...

Un trueno. La electricidad estática, el miedo busca una explicación. ¿Habrá llegado?. La lluvia repiquetea con fuerza sobre una cristalera irregular que hace más de cien años alguien confeccionó a mano. Nunca verás dos iguales, ni entre ni a través de ellos. Sonríes. Rebañas la espuma del tazón.

No, ya no.

" [...] nadie puede jamás dar la exacta medida de sus necesidades, ni de sus conceptos, ni de sus dolores, y la palabra humana es como un caldero cascado en el que tocamos melodías para hacer bailar a los osos, cuando quisiéramos conmover a las estrellas."

(extracto de Mme. Bovary, Gustave Flaubert)
12/09/2005 19:29 Enlázalo. Hay 17 comentarios.




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Septiembre 2005 | Una Mujer Estresada
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