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Una Mujer Estresada

Teorema del Dorito

Teorema del Dorito Volviendo a dejar de lado mis historietas, intentaré ilustrar uno de los momentos más duros en la vida de una chavala a través de un sencillo modelito microdietético. Veamos si se verifica la hipótesis "Para adelgazar no hay que merendar" (Ahí va eso):

Partiendo del supuesto de que en invierno, entre fiestas y demás gaitas, una se empieza a atiborrar de porquerías diversas escudándose en que los jerseis taparán esos michelines que empiezan a aflorar por doquier, pues aprovecha para saquear las bolsas de pipas, pistachos y mañanitos de la despensa (excluiré de mi modelo factores como ser una fumadora y una bebedora que reniega del sexo masculino para no complicar excesivamente el análisis).

Si en el período inicial su peso inicial es t (evitemos recordar lo delgados que estábamos para no echarnos a llorar), tras 4 meses comiendo más filipinos que el monstruo de las galletas el peso final de la fémina acaba siendo de t+5 (vaya putada...). Tras el período de ajuste, la inocente y rolliza muchacha decide que es momento de volver a su masa corporal inicial (y si es posible, reducirla un par de kilos más).

De esta forma, esa pobre niña con 5 kilos de más decide iniciar la demoníaca "Dieta de los puntos", mundialmente conocida por dieta Watch Weight. Resumidamente, el método consiste en que cada alimento tiene una serie de puntos, y una persona que pese menos de 70 kg no puede comer más de 18 puntos al día. La ventaja que tiene es que puedes comer prácticamente de todo (mientras no te pases de 18 puntos al día). ¿Lo malo? veámoslo:

- Desayuno: Cafe con leche (2 puntos)+ tostada con fiambre (3 puntos)= 5 puntos
- Comida: Espaguetis con salsa de tomate (7 puntos) + queso rallado (2 puntos) = 9 puntos

Vale. Llevamos 14. Quedan 4. ¿Y QUE NARICES VOY A MERENDAR Y A CENAR? Un bocata de chorizo son 5 puntos ya. Adiós merienda... directamente ceno:

- Cena: Ensalada con atún (2 puntos) + yogur con frutas (2 puntos)

Ahí fueron los 18 puntos de la pobre y hambrienta chica del ejemplo (o sease, ahí fueron mis 18 puntos...). Tras esta demostración, la conclusión que se desprende es que... ¿para adelgazar no hay que merendar? Pues no. La hipótesis es absolutamente falsa. Para adelgazar hay que joderse.

¡Vivan los creativos de Dove!

(Por cierto, la confirmación empírica de la veracidad de mi hipótesis: ya he perdido cuatro kilos. Y estoy sufriendo muchísimo...)

Respecto a la foto: no, todavía no me estoy quedando así...
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