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Una Mujer Estresada

Lo que empezó siendo el diario de una mujer muy, muy estresada ha acabado convirtiéndose en la mejor terapia de grupo que podría haber encontrado. ¡Así que gracias por formar parte de nosotros! Espero poder ayudar a descargar vuestras tensiones y, de vez en cuando, arrancaros alguna que otra sonrisa, que nunca sobran :)

Cambio de estaciones

Galeria-.jpgLa ciudad retoma su temperatura habitual, la claridad del día disminuye. El cielo se enfurruña porque hay que volver al colegio, o simplemente empezarlo. Recuerdo la primera vez. Las escaleras se perdían en las alturas, todos entraban y salían... yo no conocía a nadie y esas repipis no me dejaban saltar a la comba. En fin, acabé jugando al equipo-A con los niños, que era mucho más divertido.

En Galicia el otoño suele adelantarse, pero nunca al mismo tiempo para todos: cada uno tiene una forma especial de darse cuenta. Por ejemplo, un día sales de la piscina del Campus Sur sientiendo cómo el pelo mojado te congela poco a poco la cabeza y... ves una hoja en el suelo. La coges, la haces girar varias veces pellizcando el tallo entre los dedos y piensas: ¿habrá llegado?

Al llegar a casa te tomas un antigripal (claro, porque lo de volver empapada ha sido muy mala idea). Te secas la cabeza con una toalla porque el miedo de fundir secadores extranjeros en corrientes que no son la suya puede contigo. Decides darte un homenaje, un cigarrillo sólo esta tarde, un buen libro, un capuchino. Caminar descalza por una galería de madera sin barnizar. Observas el convento de Ante-Altares, saludas al capellán que también ve llover desde su balcón (genial, ahora pensará que eres una mala mujer que fuma tabaco y bebe café). Echas de menos unas magdalenas de la madre abadesa o una tarta de almendra. La chimenea, el campanario, el claustro. Las torres de la catedral. Un dong, dong, dong... así hasta siete.

La corriente sube por las juntas del palosanto sin barnizar y se te cuela entre los dedos de los pies. Ahí abajo las piedras de la calle de antealtares descansan entre tristes y mojadas, una rayuela de tiza se deshace poco a poco en la calzada. Tu subconsciente ruega por unos calcetines aunque aún no te des mucha cuenta. Estás absorto, pensando en aquellas palabras:

Todo era mentira. Cada sonrisa ocultaba un bostezo de aburrimiento, cada alegría una maldición, todo placer su hastío, y los mejores besos no dejaban en los labios más que un irrealizable deseo

Un qué triste y una calada. No me creo que la vida sea así... ¿o sí?. Quizá sea todo tan previsible que...

Un trueno. La electricidad estática, el miedo busca una explicación. ¿Habrá llegado?. La lluvia repiquetea con fuerza sobre una cristalera irregular que hace más de cien años alguien confeccionó a mano. Nunca verás dos iguales, ni entre ni a través de ellos. Sonríes. Rebañas la espuma del tazón.

No, ya no.

" [...] nadie puede jamás dar la exacta medida de sus necesidades, ni de sus conceptos, ni de sus dolores, y la palabra humana es como un caldero cascado en el que tocamos melodías para hacer bailar a los osos, cuando quisiéramos conmover a las estrellas."

(extracto de Mme. Bovary, Gustave Flaubert)
12/09/2005 19:29 Enlázalo. sin tema Hay 17 comentarios.

Bibliotecas en la calle

Bookcrossing.jpgAcabo de echar el vistazo al blog de una amiga y he descubierto algo que me ha sorprendido. Resulta que existe una especie de club de lectura callejera en el que la gente etiqueta uno de sus libros y lo olvida estratégicamente en algún lugar de su ciudad para que otros lo lean.

Como no podía ser de otra forma, esta biblioteca "pública" tan original empezó en EEUU. Pero no os sorprendáis si un día os sentáis en la marquesina del autobús y véis un libro con una etiqueta que diga "Book-Crossing España". ¿Qué hacer entonces? leerlo, comentarlo en la web de Book-Crossing España y volver a olvidarlo voluntariamente en algún lugar de tu ciudad para que otros tenga la oportunidad de leerlo.

Apuesto que muchos os estáis preguntando "¿y si alguien choriza el libro? vaya movida dejar un libro lirado por la calle". Sí, es cierto, hay riesgos de que te lo tanguen pero estoy segura de que todos tenemos un libro en la estantería al que no hacemos ni puñetero caso.

Y en la era de la informática y de los libros electrónicos ¿no es mágico encontrarse a Madame Bovary abandonada en un banco del parque? :)

Últimos olvidos para los estresados más habituales:

- En A Coruña
- En Sevilla
- En Santiago
- En Valencia
- En Boston
- En Madrid
09/09/2005 00:38 Enlázalo. sin tema Hay 8 comentarios.

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180º

Pianista-.jpgHabía sido un pésimo jugador. Lento, indeciso, arrastraba los pies sobre el tablero siempre retrasando la mudanza a una nueva casilla. Hasta que un día entre arrastre y arrastre cayó de bruces y por fin reaccionó. Todo dio un giro radical. Creía haber encontrado algo nuevo que le ayudaría a mejorar sus movimientos, eso que los hijos del quattrocento bautizaron como perspectiva. Y ahí estaba, todo un experto saltando de casilla en casilla con una agilidad pasmosa, jamás echando de menos las viejas partidas ni parándose a pensar en la actual. Ya empezaba a planear la siguiente jugada, cuando de pronto:

¿No sabes bailar una nana?

Y esquivando, esquivando... ¿la casualidad más estúpida y remota que alguien pueda imaginar? Sí, esa. Pues esa le ha puesto en jaque. “Venga, no digas tonterías”. Y un beso en la nuca frenado por un frío y seguro “Jamás digo tonterías”.

- Será cantar una nana, ¿no?
- No, bailarla. Fred Astaire las bailaba


¿Cómo?. Ella suspira. Sonríe, y el aliento recorre las hebras del flequillo como sus dedos el teclado del Steinway & Sons que nunca había sido suyo. El cómodo sillín de pianista gira y responde: Con arena. La arena de un enorme cenicero de hotel.

¿Arena?

Despega un caramelo de su celofán y empieza a acariciar el principio de una melodía de Bach que no tocaba desde los quince. Ya ha olvidado su nombre pero no sus primeras notas. Veía a su padre tocarla cientos de veces en ese mismo Steinway. Ella lo había intentado otros cientos de veces más, pero la impotencia de sus pequeños e inútiles dedos nunca le permitió hacerlo correctamente.

Yo no puedo hacer eso, no soy Fred Astaire. Sus pies descalzos pulsaron con fuerza la superficie helada de dos pedales, tal y como solía hacer cuando la rabia la invadía tras confundirse en una nota. Pellizó entre los dedos pulgar e índice la redondez del fino metal. Yo tampoco soy pianista, pero este piano es parte de mi

- No te entiendo
- Lo sé. Yo misma no acabo de entenderme del todo


Sólo su contrincante, su adversario en si aunque no se atreviera a enfrentarlo, le había susurrado telepática, involuntariamente aquella vieja melodía. Algo que le había sido tan sencillo perder como recuperar en aquel preciso instante. Arena, imaginación, cinco antiguas notas, un sombrero de copa... el fin de su eterna estrategia. Se levantó, se puso unos zapatos. Salió a la calle decidida a volver a ser ella misma, a gritar que había vuelto (tonterías incluidas).

Y movió ficha
08/09/2005 02:07 Enlázalo. sin tema Hay 8 comentarios.

You've got Mail

Mail136.jpgLa edición digital de Las Provincias ha publicado un fragmento de uno de los últimos posts de Vicente titulado "enamorarse por internet"

(Sí Brianda, también salen nuestros comentarios... de aquí al diario de Patricia sólo hay un pequeño paso :P )
19/08/2005 22:05 Enlázalo. sin tema Hay 14 comentarios.

Por los demás

Hoy no sé si sentirme bien o mal. Si arrepentirme de lo que acabo de pensar o no. Porque acabo de dar gracias por no ver tus apellidos entre el Regimiento Aerotransportable 29 de Galicia. Porque el pulso se me disparaba a mil por hora cuando la mente me jugó una mala pasada y creí leer tu nombre. Porque lo siento tanto, tantísimo por esa gente que me avergüenzo de haber pensado lo que pensé. Porque sé lo que se siente cuando alguien va a una guerra y tienes miedo de que un día llamen a tu puerta diciendo precisamente lo que jamás querrías oír.

Ellos no han dado su vida por su país. Han dado su vida por ayudar a los demás, por que puedan tener lugar unas elecciones democráticas en un lugar que nunca lo ha sido. No sé a los demás, pero a mí me enorgullece. Siempre he estado orgullosa de la labor humanitaria, la haga quien la haga.

Hoy, desde este pequeño rincón, quiero dar mi más sentido pésame a esas 17 familias
16/08/2005 19:13 Enlázalo. sin tema Hay 7 comentarios.

Ya debe hacer un año...

Plaza de Cervantes.jpg... desde que me giré en Cervantes al oírte preguntar dónde estaba Malas Pécoras. Que ése imbécil de Barakaldo me vaciló por ser de Neguri. Que me confesó que no se comía un rosco, que le dije que no me extrañaba en absoluto.

Un año y dos horas después que me volviste a preguntar qué había al otro lado del mirador. Que te dije que no era tu jodida guía turística. Que nos tumbamos en la hierba muertos de risa por la tremenda rajada.

Diez minutos más que bebimos un mojito. Que te comiste mi hoja de menta porque a mí no me gustaba. Un tiempo indefinido compartiendo un cigarrillo, hablando de política, del 11-M, de cómo se conocieron tus padres. De aquella novia griega con nombre de diosa. Horas que ya ni recuerdo caminando por la Virgen de la Cerca, descubriendo que adorábamos el Padrino, el fabuloso destino de Amélie Poulain, el flamenco y Granada. Que mentiste al asegurar que bailaba sevillanas como si fuera de allí. Que las bailamos juntos en silencio, en plena calle.

Un año y ocho horas juntos que me diste una gran lección en el momento preciso: la libertad, una sonrisa. Todo un me, myself & I. Ocho horas que nos permitimos el lujo de ser, que aún somos libres... y todavía nos reímos a carcajadas al recordar aquella noche. Que se puede intuir en las palabras el tan lejos de Ketama. Y pensar que tan sólo quedan horas para volver a cantar, a bailar ese tan lejos tan cerca

La vida está llena de increíbles casualidades, incluso bajo los soportales de Cervantes
12/08/2005 14:49 Enlázalo. sin tema Hay 6 comentarios.

N del T

Paraguas.jpgÉl

No podía conocerla después de un tiempo tan escaso. Se repetía una y mil veces que era imposible, que no lograba descubrir a la gente ni incluso después de varios años. Quizá por eso mismo no debía sentirla. Pero algo le decía que sí, que se la encontraba en todos los charcos de octubre, en todos los espejos del pasillo. En el retrovisor de su coche y en la luna de algún escaparate. Era una intuición extraña, el hormigueo en el estómago que antecede a un examen. Entonces, cuando la imaginación le jugaba aquellas malas pasadas, sabía que siempre había sido capaz de definirla.

Ella en sus pensamientos

Era redonda como una manzana. Suave y fina como la comisura de sus labios. Fuerte como el carmín que los dibuja. Lluviosa como una tarde de otoño. Dulce como le Moulin de Yann Tiersen. Irracional como un grito al vacío. Etérea como algunas de sus respuestas. Inestable como el tiempo que transcurría a su lado. Libre y lejana como nadie que pueda recordar en este preciso momento.

Él, una vez más

Volvía a dibujarla en una servilleta de papel, debajo del “gracias por su visita”. No la esbozaba de forma consciente. Era tan sólo un garabato somnoliento a las nueve menos diez de la mañana, la curva de una guitarra levemente trazada ante un café. Después de aquel delirio involuntario soltaba la estilográfica y frotaba una mano contra su frente en un gesto cansado, harto de no volverla a ver en veinticuatro horas más de aquel nuevo día. Agotado de fingir no ser ella, de no admitir conocerla tal y como creía conocerse a si mismo.

Ella

No hablaba para no descubrirse. Era fuerte pero temerosa. Valiente, pero indecisa. Una nube de polvo en un desván olvidado. Perdía sus paraguas, mojaba los zapatos. Adoraba el misterio de un secreto. Solía tratar de recordarle en los autobuses, dibujando sobre el vaho de unos cristales entre gota y gota, pero nunca conseguía definirlo del todo. A veces los recuerdos le fallaban y sabía que pronto necesitaría utilizar algún sentido.

Ambos

Eran la cruz de una sola moneda, harina de un mismo costal. Leían la misma historia, repasaban palabras similares. Habían pisado las mismas calles y una casualidad les hizo cruzar las miradas alguna que otra vez. Pero nunca se paraban a pensarlo a lo largo del camino. Sólo un paso, otro paso, otro... cada uno por su lado. El viento dibujaba espirales con las hojas de los árboles, removía el vuelo de una falda, las páginas de otro libro. Y seguían caminando. De vez en cuando cerraban el paraguas, quizá. No sé si a la vez, pero lo hacían para sentir la lluvia en las pestañas, el frío en las mejillas. A veces el chof de una alcantarilla.

Y es que la vida seguía, impasible, incluso para aquellos que algún día soñaron volver a tropezar en algún tramo del camino.

¿Será porque las paralelas nunca llegan a cruzarse?

"Tomás, porque me has visto has creído. Dichosos los que sin ver creyeron"
(Juan 20, 29)
02/08/2005 00:14 Enlázalo. sin tema Hay 11 comentarios.

Eva dijo...

Amaral Concierto Quintana.jpg

Esta canción fue escrita en Santiago de Compostela. Y sonaron los primeros acordes de Moriría por vos:

- ¿En Santiago de Compostela? ¡Anda ya!
- Con lo que nos gustaba esta canción... no seas mala pécora
- La canción dice "veo caer la nieve en la hierba".
- Bueno, yo recuerdo una vez que nevó en Santiago. Tenía seis años y saqué un plato por la galería de Antealtares. ¡Se llenó de nieve!
- ... (cara de escepticismo)

Juan cantando solo. No se entendía nada, en eso estoy de acuerdo:

- Oh mira, salen Juan y su incipiente calvicie
-  Ya empezamos...

-  Venga, ¿por qué crees que lleva la gorra? ¡A VER SI VOCALIZAAAAAAS!
- (Vale, no pude evitar reírme. Tenía razón)

Eva de nuevo. Agradeciendo hasta al último humano que quedaba en pie en la Quintana por estar allí:

- Vale tía, estás de coña ¿no? Ya se lo has agradecido a 50 personas
- (suspiro)
- Si quiere le traemos un diván y así el psiquiatra ya le sale gratis. Mira cómo salta, parece que se ha comido veinte bollycaos...

Lo cierto es que lo pasamos de miedo, sarcasmo incluído. Los mejores momentos vinieron acompañados de Subamos al cielo y Revolución.

Revolución es muy especial para mi. Me recuerda los momentos que suelen explicar mis padres entre la sopa de fideos y los rapantes del mediodía. Las carreras delante de los grises, esconderse de la lluvia de palos en un viejo portal modernista, encerrar a los catedráticos en una habitación durante interminables horas de protesta, escuchar Quilapayún e Inti Illimani, votar por una democracia...

Pero lo más importante no es el pasado que evoca, sino las ganas que te dan de superar la gilipollez y la apatía que tanto abundan en el presente. Escuchando las viejas batallas de la gente que tenía frente a su propia puerta algo por lo que luchar te dan ganas de pensar con tu propia cabeza, de dar forma a tus propias ideas. De no dejarte llevar como todos los días, sentado en el salón viendo las peores noticias, los diez segundos de anuncios pidiendo ayuda humanitaria, los veinte de enviar tono gasolina al 5555. A veces todo parece tan sencillo, tan estúpido... hoy en día es tan fácil pasar por la vida haciendo oídos sordos a lo que sucede al otro lado de tu barrio que incluso llega a asustarme. Me asusta que algún día consigan anularme del todo.

¿Hay una campaña global para vendarnos los ojos? ¿Para anular nuestra forma de pensar?

Somos demasiados y no podrán pasar por encima de los años que tuvimos que callar, por los libros prohibidos y las entradas secretas. Por todos los que un día se atrevieron a gritar que la tierra era redonda y que había algo más que dragones y abismo donde acababan los mapas.

Somos demasiados y no podrán pasar por encima de la vida que queremos heredar, donde no tenga miedo de decir lo que pienso. Por todas las canciones que empiezan a nacer para no ser escuchadas y al fin lo van a ser... cantadas con rabia por los que siempre callaron.

Siento que llegó nuestra hora, esta es nuestra Revolución. Porque siento que este es el momento de olvidar lo que nos separó y pensar en lo que nos une

(Juan Aguirre y Eva Amaral)


Quizá esta sea nuestra Revolución. Nunca es bueno olvidar del todo, hay que aprender de los errores del pasado y para eso están los libros de historia, para recordarnos los fallos. Pero también hay que dejar a un lado lo que nos ha separado, porque por eso ya lucharon nuestros padres. Yo creo que nuestra verdadera revolución sería empezar a pensar en lo que nos une, como dice la canción, y rechazar que alguien nos diga cómo tenemos que pensar, a quién tenemos que odiar. Que nos sigan anulando, vendando los ojos.

¿Vosotros qué creéis?

30/07/2005 16:48 Enlázalo. sin tema Hay 13 comentarios.

Siempre juro no volver...

Fuegos.jpg... pero al final en el Apóstol acabo. Lo cierto es que estos últimos dos años ha sido mucho menos multitudinario (recuerdo aquel año en el que tarde 20 minutos en cruzar el campillo de la Alameda), así que no me puedo quejar. La noche fue fantástica.

Quedamos en la alameda, como todos los años, mi mejor amiga y yo para después reunirnos con los demás. Esta vez no pudimos ver los fuegos juntas porque ella estaba fuera de Santiago, pero yo si que me acerqué... ¡no me lo perdería por nada del mundo! Os dejo unas fotillos por ahí abajo :)
25/07/2005 23:38 Enlázalo. sin tema Hay 8 comentarios.

Ojos.jpgNosotras al llegar...
25/07/2005 23:29 Enlázalo. sin tema No hay comentarios. Comentar.




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